Design 2026-10-14 · 5 min

Numeración de planos y control de revisiones en proyectos

Criterios para numerar láminas, llevar el índice y gestionar las revisiones de forma que siempre se sepa qué hoja está vigente.

Autor: Equipo GorkyCAD

Por qué un sistema de numeración ahorra errores

Un proyecto eléctrico casi nunca cabe en una sola hoja: hay unifilares, plantas, detalles de cuadro, registros de cable y hojas de datos. El problema no aparece al dibujar, sino cuando hay que buscar algo en ese conjunto. Si cada lámina lleva un nombre distinto, el índice va por una parte y las revisiones por otra, nadie puede saber con certeza cuál es el documento vigente.

Numerar y llevar revisiones no es burocracia: es lo que permite contestar tres preguntas en segundos. ¿Qué hojas forman el proyecto? ¿Cuál de ellas ha cambiado? ¿Y cuándo cambió? Sin respuesta a esas preguntas, una corrección llega a obra en el formato equivocado y el montador trabaja sobre un tramo que ya no existe.

No existe una norma única que imponga el formato del código de plano, pero sí un principio que no admite discusión: el identificador debe ser estable, único dentro del proyecto y escrito exactamente igual en todas partes.

Cómo se estructura el código de plano

La fórmula que más se repite combina disciplina, familia de hoja y número correlativo. Así el propio código dice de qué se trata la lámina antes de abrirla:

  1. Prefijo de disciplina: una letra o dos que identifican el área. Lo importante es que sea el mismo en todo el proyecto y en todas sus entregas.
  2. Serie o familia: un rango que agrupa lo que es igual —100 para unifilares, 200 para plantas, 300 para cuadros, 400 para listados—. Permite ver de un vistazo qué tipo de hoja falta.
  3. Número correlativo: dentro de cada serie, sin saltos y sin reutilizar. Una lámina retirada se marca como anulada, no se recicla su número.
  4. Sufijo de variante: solo cuando de verdad hay variantes separadas. Si cada planta llevara su sufijo, la serie dejaría de ser legible.

El mismo código se reproduce en la portada, en el cajetín, en el índice, en la memoria y en el registro de cables. Cualquier divergencia entre esos sitios es una futura incidencia: si el índice dice una cosa y el cajetín otra, alguien acabará citando la referencia equivocada en una orden de trabajo.

El índice de planos como documento vivo

El índice no es un adorno de la primera hoja: es la lista de qué existe y en qué versión. Debe formar parte del juego de documentos y actualizarse con él, no después.

CódigoTítuloRevisión
E-101Esquema unifilar generalC
E-201Planta de distribución, planta bajaB
E-301Cuadro general, disposición internaC
E-401Registro de cablesA

Conviene incluir además la fecha de emisión y el estado de cada lámina. Si una hoja se retira, aparece tachada o con la nota de anulación en lugar de desaparecer, para que quien reciba una copia anterior sepa que le falta algo. Un índice desactualizado es peor que no tener índice, porque transmite una falsa sensación de orden.

Control de revisiones: qué merece abrir una revisión

La revisión registra el cambio de contenido de una lámina sin cambiar su identificador. Elegir bien qué la abre es lo que evita el desorden típico de los proyectos largos:

  1. Cambio de carga, de sección, de curva o de protección que afecte al cálculo.
  2. Modificación del trazado, del número de circuitos o de los puntos de consumo.
  3. Corrección de un identificador o de una referencia que aparece en otras hojas.
  4. Alta o baja de una lámina, que debe reflejarse en el índice.
  5. Erratas puramente tipográficas: se corrigen sin abrir revisión, pero dejándolo anotado en el registro.

La convención numérica se elige una vez y se mantiene: letras sucesivas o números correlativos. Mezclar los dos sistemas en un mismo proyecto —revisión A, después 2, luego D— es la forma más rápida de que alguien interprete mal el orden. Junto al identificador van siempre tres campos: descripción del cambio, fecha y autor. Sin la descripción, la revisión es solo un símbolo.

Las hojas de cálculo y los listados que salen del mismo modelo siguen la misma regla. Si el registro de cables cambia, cambia su revisión, aunque el cambio provenga de una tabla y no de un dibujo.

Estados de emisión: qué puede hacer quien la recibe

Además de la revisión, cada lámina lleva un estado que dice para qué sirve ese ejemplar. Los estados habituales son:

  • Borrador: trabajo interno, no apto para consulta externa ni para medir sobre él.
  • Para revisión: se envía para obtener observaciones; aún no es ejecutable.
  • Emitido: documento completo y entregado, la referencia válida del proyecto en ese momento.
  • Para construcción: lista para ejecutar en obra, con todas las observaciones cerradas.
  • Obra ejecutada: refleja lo realmente montado, con los cambios recogidos en campo.

El estado debe leerse en la primera hoja y en el cajetín de todas las demás. Una marca clara evita que un PDF antiguo circule como si fuera la versión vigente, que es el origen de buena parte de los errores de ejecución.

Renumerar sin romper nada

Renumerar es la operación con más riesgo del control documental, porque toca muchos documentos a la vez. Cuando proceda, conviene respetar estas reglas:

  • No reutilizar nunca un número retirado; el hueco se conserva y se documenta.
  • Mantener el orden estable de forma que una lámina nueva no obligue a recolocar todas las anteriores.
  • Actualizar en el mismo acto índice, cajetín, memorias, registros y referencias cruzadas.
  • Comunicar el cambio con el mismo aviso que el cambio técnico, para que nadie reciba información incompleta.

El riesgo baja mucho cuando los rótulos salen de un único modelo. Como los esquemas, los planos, los cuadros y el registro de cables se generan del mismo origen, un identificador corregido se propaga en lugar de copiarse a mano en cinco hojas.

Formato, cajetín y entrega de las hojas

El soporte también tiene reglas. ISO 5457 fija el formato y la orientación de las láminas técnicas —de A0 a A4, con su eje de plegado y su margen de encuadernación—, y ISO 7200 define los datos que debe reunir el cajetín: identificación del documento, propietario, fecha, revisión, escala y estado. Respetar ese bloque hace que la hoja se entienda aunque se sepa nada más del proyecto.

A la hora de entregar, cada formato cumple una función: PDF para lectura y firma, DXF para quien vaya a trabajar sobre el dibujo, IFC para la coordinación con otras disciplinas y BCF para transmitir incidencias concretas con su ubicación. GorkyCAD exporta todas esas salidas desde el mismo modelo, en el navegador y sin instalar nada.

Cerrar el paquete con el índice actualizado, los estados visibles y una única revisión vigente por lámina es lo que convierte una carpeta de planos en un proyecto manejable.

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Preguntas frecuentes

¿Qué convención usar, letras o números para las revisiones?

Cualquiera de las dos funciona si se usa en todo el proyecto. Las letras resultan más claras cuando hay pocos cambios; los números, cuando el proyecto es largo y se esperan muchas revisiones. Lo que no conviene es alternarlas.

¿Puedo reutilizar el número de una lámina retirada?

No. El hueco se conserva y la lámina retirada se marca como anulada en el índice. Reutilizar el código hace que un ejemplar antiguo parezca vigente y pase desapercibido.

¿Toda corrección obliga a abrir una revisión?

No. Las erratas tipográficas se corrigen sin subir la revisión, dejándolo anotado. Todo lo que cambia cálculo, trazado, identificadores o el contenido del índice sí merece revisión nueva.

¿Qué formato se entrega al cliente?

El habitual es el juego de planos en PDF con portada, índice y estados visibles. El DXF, el IFC y el BCF se añaden cuando quien recibe el proyecto va a editar, coordinar o registrar incidencias sobre el modelo.

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